DESPACHOS A TODO EL PAÍS

domingo, 21 de septiembre de 2014

¿Cuál es el tratamiento para las infecciones vaginales?

Si tienes una infección vaginal, no te preocupes, porque hay varias formas de tratarlas. Existen varios tratamientos que se venden sin receta médica. El problema es que muchas mujeres no saben qué tipo de infección vaginal tienen y cuál es el medicamento que más les conviene. Si te interesa aprender más sobre el tratamiento de las infecciones vaginales, sigue leyendo. Acá te contamos más acerca de cómo liberarte de los molestos síntomas de esta condición que es bastante común en las mujeres.

Si recientemente fuiste diagnosticada con una infección vaginal, no te alarmes. Sé que todos aquellos temas que se relacionan con la salud de tu vagina pueden causarte no sólo preocupación, sino también pudor. Sin embargo, no hay razón para avergonzarse. La vagina es una parte de tu cuerpo como cualquier otra, y merece la atención y el cuidado necesarios para estar sana.

Como ya mencioné anteriormente en un artículo sobre el tema, las infecciones vaginales pueden ser causadas por el uso de duchas vaginales, por tomar antibióticos o esteroides que ocasionan cambios en el equilibrio natural de los microorganismos (los hongos y las bacterias) que viven en la vagina.

Irritación, comezón, cambios en el color y el olor del flujo vaginal, dolor durante las relaciones sexuales o un leve sangrado pueden ser síntomas que sugieren la presencia de una infección vaginal. Si sospechas que tienes una, pero no sabes cómo tratarla, visita a tu médico. Hablando de esto con naturalidad podrás tomar las medidas necesarias para quitarte esta incomodidad. Recuerda que las infecciones vaginales, si se tratan de manera oportuna y acertada, no traen mayores complicaciones.

La forma de saber si tienes una infección vaginal es realmente sencilla. Tu médico tomará una muestra del flujo de tu vagina o del flujo cervical, y lo enviará a un laboratorio para que sea analizado. O simplemente se te tomará la muestra en una clínica. Estos resultados son los que te permitirán saber qué tipo de infección vaginal es la que tienes.

¿Cómo se puede saber cuál es el mejor tratamiento para tu caso?

Con los resultados de los exámenes, tu médico podrá recomendarte el tratamiento más adecuado. Como es posible comprar algunos medicamentos sin receta médica muchas mujeres prefieren saltarse el paso de visitar a su médico y comprar los medicamentos por su propia cuenta. Sin embargo, al no conocer exactamente qué tipo de infección tienen no aciertan en su elección.

Cuando usas los medicamentos que NO son los más adecuados para la infección, retrasas el diagnóstico y de esta manera el tratamiento, exponiéndote a posibles complicaciones. Así que no tomes riesgos. Visita a tu médico y asegúrate de tener los resultados apropiados.

Como existen por lo menos 4 tipos diferentes de infecciones vaginales, también existen diferentes tratamientos. Toma nota:

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sábado, 20 de septiembre de 2014

Preguntas comunes sobre las infecciones vaginales

Hoy en día siguen existiendo mitos entre las mujeres acerca de muchas cosas relacionadas con la salud de su vagina. Aunque actualmente estos temas se tratan con más libertad y confianza, algunas mujeres sienten incomodidad e inclusive vergüenza a la hora de hablar abiertamente de su vagina. Si ese es tu caso, quiero invitarte a hablar de algunas de las infecciones que afectan con gran frecuencia a las mujeres: las infecciones vaginales.

¿Por qué las mujeres no hablan de las infecciones vaginales?

Lo que particularmente he encontrado entre mis pacientes e inclusive entre las mujeres que nos escriben y consultan en nuestra página, es que muchas de ellas relacionan a las infecciones vaginales con Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS). Las mujeres sienten que si preguntan o hablan de las infecciones vaginales se puede poner en entredicho su sexualidad o inclusive la sexualidad de su pareja. La verdad es que esto no es necesariamente cierto. Varias de las infecciones vaginales se deben a cambios en la flora de tu vagina, ya que puede verse afectada por diferentes factores como lo verás más adelante.

¿Qué son las infecciones vaginales?

Para aclarar este tema, lo mejor es ir por partes. Para entender de qué se tratan las infecciones vaginales es mejor que empecemos hablando de la “vaginitis” y la “vulvo-vaginitis”. La vaginitis se refiere a la inflamación de la vagina (que puede ser por infección), mientras que la vulvo-vaginitis se refiere también a la inflamación de la vulva (la parte externa de los genitales, en donde empieza la vagina). Las infecciones vaginales pueden ser causadas por diferentes microorganismos como bacterias, hongos, o inclusive virus. En otros casos, estas infecciones pueden producirse debido al uso de cierto tipo de ropa interior que impide el paso del aire a la zona genital (que favorece la multiplicación de algunos hongos que viven en tu vagina); o a la irritación causada por ingredientes de algunas cremas o aerosoles que entran en contacto con la vagina (que favorecen el desbalance de la flora vaginal). En otras ocasiones, las infecciones vaginales son el resultado del intercambio de microorganismos durante las relaciones sexuales.

¿Existe un solo tipo de infección vaginal?

No. Hay varias infecciones vaginales e incluyen:...

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viernes, 19 de septiembre de 2014

Los senos fibroquísticos: lo que debes saber sobre esta condición tan común

Aunque molesta y dolorosa, es una condición benigna, bastante frecuente en las mujeres, sobre todo en sus años de fertilidad. Averigua si también tú tienes senos fibroquísticos, y qué puedes hacer para aliviar el dolor.

Si estás ya en la treintena, tal vez notes por primera vez algunos síntomas en los senos como inflamación, dolor en las axilas y abultamientos que nunca habías palpado antes y que pueden causarte incluso angustia y preocupación. Tu caso es el caso de muchas mujeres, porque en esta etapa el sistema hormonal empieza a experimentar cambios, y el nivel de las hormonas fluctúa más que antes. Estos síntomas que vienes experimentando se conocen como cambios fibroquísticos del seno (o cambios cíclicos del seno), porque se presentan con el ciclo menstrual y con él desaparecen. Son más marcados inmediatamente antes de comenzar el periodo, y más marcados en algunos ciclos que en otros.

¿Sabes a que se deben? Los expertos piensan que los cambios fibroquísticos del seno están relacionados con los cambios hormonales que ocurren durante el ciclo menstrual. Cada mes, tu cuerpo se prepara para un posible embarazo, y produce las hormonas que les indican a los senos que fabriquen leche. Las glándulas mamarias aumentan de volumen, lo que provoca los abultamientos y el dolor.

Los cambios fibroquísticos pueden presentarse en un seno o en los dos. Entre los más comunes están:
  • Inflamación de los senos.
  • Sensibilidad o dolor en los senos, que se describe a veces como dolor sordo o pesadez.
  • Dolor y molestia en las axilas.
  • Abultamientos en los senos. Las áreas quísticas están siempre en el mismo sitio, y aumentan de tamaño o se encogen en relación con el ciclo menstrual. Si ejerces presión sobre ellas las sientes más densas, y los abultamientos pueden moverse en lugar de parecer adheridos al músculo de abajo.
Los senos fibroquísticos son muy comunes y benignos. No son señales de cáncer ni conducen a él. El único problema es que hacen más difícil detectar un cáncer del seno para tomar medidas a tiempo. De ahí la importancia de que consultes con el médico si notas algunos de los siguientes signos o síntomas, sobre todo si tienes un riesgo más alto de lo normal de cáncer del seno, como antecedentes familiares de cáncer. Me refiero si alguien cercano en tu familia ha tenido cáncer, especialmente del seno. Los signos y/o síntomas son los siguientes:
Te duelen los senos y no se presenta tu periodo del mes. Aunque esto no es señal de cáncer, sí puede indicar que estás embarazada, y debes hacerte un examen para determinarlo.
Señales de infección en los senos. Esto incluye inflamación súbita de los senos, enrojecimiento o dolor, con fiebre o sin ella.
  • Secreción de pus o de sangre en los pezones.
  • Un dolor repentino y agudo en los senos sin causa aparente (como un golpe), que dura dos semanas o más.
  • Un dolor persistente o que se van incrementando en uno de los senos o en los dos, sobre todo si permanece en una área del seno.
  • Un abultamiento nuevo en un seno, que no desaparece después de tu periodo menstrual. Si no tienes periodos menstruales, ve sin demora al médico si notas un nuevo abultamiento.
  • Arrugas o pequeñas depresiones en la piel del seno o de los pezones.
No te preocupes, que hay remedios que pueden aliviar tus molestias...

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jueves, 18 de septiembre de 2014

7 síntomas de la diabetes que debes reconocer para detectarla a tiempo

Como con cualquier otra enfermedad, es importante que conozcas las señales tempranas de la diabetes para poder identificarla desde sus inicios y evitar problemas en el futuro. Entérate aquí de los síntomas a los que debes prestar atención.

Detectar cualquier condición en sus etapas más tempranas es fundamental, y la diabetes no es la excepción. A menudo, los síntomas iniciales de la diabetes casi ni se notan, especialmente los de la del tipo 2, porque suelen ser muy leves, y es frecuente ignorarlos o atribuirlos a otro problema de salud. Sin embargo, si experimentas algunos de los síntomas que te indicamos a continuación, acude sin demora a tu médico para que te haga la prueba de diabetes. Si no se trata a tiempo, la diabetes puede dar lugar a complicaciones muy serias, que van desde problemas renales (en los riñones), cardíacos (en el corazón) y en los ojos (incluyendo ceguera), hasta una amputación o coma diabético, por nombrar algunos.

Entre los síntomas que te ayudan a identificar la diabetes en sus inicios están los siguientes:

1. Mucha sed y necesidad de orinar frecuentemente.
Ambas cosas son de las primeras señales típicas de la diabetes. La razón: si tienes diabetes, el exceso de glucosa o azúcar en la sangre se acumula, y tus riñones se ven obligados a trabajar más de lo normal para filtrarlo y absorberlo. Si tus riñones tienen dificultades para controlar los niveles elevados de azúcar, el exceso de glucosa se expulsa a través de la orina junto con los líquidos extraídos (que se sacan) de los tejidos. Eso te hace orinar con más frecuencia, lo que puede provocar deshidratación. Y mientras más líquidos bebas para calmar la sed que sientes, más orinas.

2. Fatiga.
Otro de los primeros síntomas de la diabetes es la fatiga sin motivos aparentes. La causa principal de esa fatiga o cansancio es que el cuerpo de un diabético no tiene la insulina que necesita para que el azúcar en la sangre entre en las células, en donde se convierte en energía energía (porque no produce suficiente o porque no funciona bien, hay resistencia a la insulina). Sin la energía que sirve de combustible para que el cuerpo pueda funcionar, la persona se siente extremadamente cansada. Hay otros factores que pueden contribuir a la fatiga, sobre todo la deshidratación, la obesidad y la presión arterial elevada o hipertensión que frecuentemente se asocian a la diabetes.

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miércoles, 17 de septiembre de 2014

¿Qué es la resistencia a la insulina?

Si estás pensando que este artículo es sólo para las personas que padecen de diabetes, ¡ten cuidado! La resistencia a la insulina suele suceder a veces antes de que se inicie la diabetes y tu estilo de vida influye mucho en que desarrolles este problema. Vale la pena que estés enterado de qué se trata para que puedas prevenirla a tiempo.

Empecemos por aclarar qué es la insulina… Es una hormona que produce tu páncreas y que ayuda a controlar el nivel de glucosa (azúcar) en la sangre. Cuando el nivel de glucosa (azúcar) en tu sangre se eleva, el páncreas empieza a producir insulina, la cual se adhiere a las células para permitir que la glucosa entre a ellas. Las células necesitan la glucosa ya que es su fuente principal de energía.

La resistencia a la insulina sucede entonces cuando las células se vuelven literalmente resistentes al efecto de la insulina en ellas. Esa insulina no funciona bien, las células necesitan cada vez más insulina para permitir que la glucosa entre a ellas y esto hace que el azúcar en la sangre suba y la energía en las células baje. El páncreas sigue produciendo cada vez más insulina en respuesta a la elevación de la glucosa en la sangre, pero el cuerpo no reacciona como debe. Y ahí es cuando todo se complica, pues los niveles de azúcar en la sangre empiezan a aumentar sin que nada los controle y se desarrollar enfermedades como pre-diabetes, diabetes tipo 2, endurecimiento de las arterias (Ateroesclerosis) o enfermedades del corazón, entre otras.

¿Qué genera la resistencia a la insulina? Aún no se sabe específicamente qué causa esta resistencia celular, pero parece estar relacionada con ciertos factores de riesgo como…
  • Antecedentes familiares, es decir, si tus padres o hermanos tienen diabetes
  • Obesidad, especialmente cuando hay grasa acumulada en el abdomen
  • Estilo de vida sedentario
Es muy común que cuando se habla de Resistencia a la Insulina, se le confunda con Diabetes Tipo 2 o con el Síndrome Metabólico, como si fueran lo mismo, y no lo son. Veamos por qué:

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martes, 16 de septiembre de 2014

Medidas para aliviar o prevenir los calambres nocturnos en las piernas

Según más envejezco, creo que con mayor frecuencia tengo calambres nocturnos. ¿Hay algo que se pueda hacer una vez que empiezan, o sólo esperar hasta que pasen? ¿Se puede en primer lugar prevenir esos calambres de algún modo?

RESPUESTA del Dr. Paul Takahashi, Medicina Interna para Atención Primaria, Mayo Clinic de Rochester en Minnesota, Estados Unidos:

Toda persona que alguna vez se ha despertado con un calambre en las piernas sabe lo doloroso que puede ser cuando un músculo se contrae repentinamente. Los calambres nocturnos normalmente ocurren en las pantorrillas, pero también pueden presentarse en los pies y en los muslos.

En la mayoría de casos, los calambres nocturnos en las piernas no son nocivos y pueden aliviarse, e incluso prevenirse, con algunos estiramientos simples u otras medidas de autocuidado. No obstante, cuando ocurren con regularidad y ocasionan fuertes molestias, es preciso acudir al médico. Esto es particularmente cierto cuando los calambres de las piernas interfieren con el sueño o hay debilidad muscular, hinchazón, entumecimiento o dolor que no pasa o que continúa apareciendo.

A pesar de que el riesgo de sufrir calambres nocturnos en las piernas aumenta con la edad, generalmente es difícil precisar su causa. La verdad es que estos calambres a menudo se presentan sin ninguna razón.

Los calambres en las piernas pueden vincularse a la deshidratación, a permanecer sentado durante mucho tiempo, o a ingerir insuficiente cantidad de potasio, calcio o magnesio. De igual manera, algunos medicamentos también se relacionan con este problema, como los diuréticos, los betabloqueadores y los antihipertensivos.

A veces, estos calambres podrían relacionarse con una afección metabólica subyacente, como el hipotiroidismo (tiroides poco activa) o con una afección paratiroidea. La diabetes es otra enfermedad que altera el metabolismo y también puede provocar calambres musculares.

Los calambres nocturnos en las piernas a veces se confunden con el síndrome de las piernas inquietas, en el que una desagradable sensación similar a pulsaciones o tirones en las piernas conduce a un deseo incontrolable de mover las extremidades inferiores. Estos síntomas ocurren principalmente por la noche, o cuando la persona se encuentra en reposo. Sin embargo, el dolor muscular es menos común en el síndrome de las piernas inquietas que en los calambres nocturnos. El dolor debido a la hinchazón de las piernas por exceso de líquidos (edema) también se podría sentir como un calambre.

El dolor de los calambres en las piernas puede variar en intensidad y durar desde sólo pocos segundos a 15 minutos o más. Para obtener alivio...

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lunes, 15 de septiembre de 2014

¿Por qué se sube tu nivel de glucosa (azúcar) en la sangre de repente?

Si eres diabético(a) esta es una de las preguntas que seguramente te surgen con más frecuencia. Ya sabrás que mantener los niveles de glucosa dentro de un rango normal puede ser un reto diario para cualquier diabético. En Vida y Salud te explicamos por qué sube la glucosa y qué puedes hacer al respecto.

Muchos de mis pacientes diabéticos se frustran con frecuencia porque a pesar de estar siguiendo una dieta balanceada, comiendo a un horario fijo, controlando sus porciones de comida y haciendo ejercicio, en ocasiones ven que sus niveles de glucosa en la sangre se suben, sin razón aparente para ellos.

Yo empiezo por tranquilizarlos: tu nivel de glucosa en la sangre puede fluctuar naturalmente, así que no te preocupes demasiado si se sube sin justificación aparente. No siempre se puede explicar cada subida o cada bajada de glucosa. Sin embargo, es importante identificar esos factores que pueden desencadenar estos aumentos repentinos de tu glucosa en la sangre.

Si estás bajo de energía y decidiste tomarte una de aquellas bebidas energizantes que prometen “no hacer daño” debes saber que contienen mucha más azúcar o cafeína de la que aparentan y pueden causar una elevación de la glucosa en la sangre por arriba de lo que esperas. Otros factores como los carbohidratos que comes –por ejemplo, un pan dulce o uno de esos famososbagels al desayuno—pueden causar una subida significativa.

Pero hay otro elemento del que se habla poco a la hora de medir las subidas del nivel de glucosa en la sangre, y es el estrés o el nerviosismo. Sucede en ocasiones que esto pueda causarte una intempestiva subida del azúcar. Incluso algunos medicamentos, como por ejemplo, una inyección de cortisona también pueden subirla. Así que ten en cuenta esos aspectos.

La mejor indicación de tus niveles de glucosa no debe medirse por eventos ocasionales, sino por el promedio. Sin embargo, es bueno monitorearla durante varios momentos del día para ver si hay variaciones significativas. Hay un examen de sangre para medir cómo ha estado la glucosa en promedio durante un tiempo más prolongado. Se llama hemoglobina A1 C (HbA1c) y cuenta la cantidad de glucosa (azúcar) que está atada a la hemoglobina (la proteína que lleva el oxígeno y le da el color a la sangre).

¿Qué tiene que ver la hemoglobina? Te preguntarás...

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domingo, 14 de septiembre de 2014

¿Cómo se diagnostica la diabetes?

¿Qué exámenes te hará el médico para detectar si tienes diabetes? ¿Cómo se diagnostica esta enfermedad crónica que se caracteriza por la presencia de un nivel de glucosa o azúcar elevado en la sangre? Aquí te contamos cuándo ir al médico y qué esperar durante tu visita.

Sabiendo que su madre había tenido diabetes y que, por eso, ella tenía riesgo de padecerla, Paula se realizaba controles periódicamente. Fue así como un día, un análisis mostró niveles de azúcar (o glucosa) en la sangre elevados, prueba de que la diabetes se había declarado, aunque ella no se había dado cuenta de los síntomas que le indicaran la presencia de la enfermedad.

Por el contrario, Raúl, que había llevado una vida de excesos sin preocupaciones, de repente comenzó a notar que orinaba muy seguido y tenía la boca muy seca y mucha sed, todo el tiempo; además, se sentía continuamente cansado, con un malestar difícil de identificar y de explicar. No tenía idea que esos eran síntomas de diabetes hasta que alguien se lo hizo notar. Entonces pidió ayuda profesional, justo a tiempo, ya que el nivel del azúcar en su sangre era muy elevado, y podría haber empezado a tener otras complicaciones.

Tal como ocurrió con Paula y Raúl, la diabetes puede presentarse de manera silenciosa o manifestarse a través de ciertos síntomas. Para detectarla y diagnosticarla, en general se utiliza una prueba de sangre. Por eso, es importante que consultes con tu médico, ya sea porque tienes síntomas de diabetes o porque tienes riesgo de padecerla.

Además de que algún pariente o familiar tuyo padezca o haya padecido esta enfermedad, otros factores de riesgo para desarrollar la diabetes son:
  • No ser activo físicamente (llevar una vida sedentaria)
  • Haber dado a luz a un bebé de más de 4 kilos (más de 8.8 libras) o que te hayan diagnosticado diabetes gestacional durante tu embarazo
  • Tener presión alta (140/90 mmHg o más) o estar en tratamiento para esta enfermedad
  • Tener bajo el denominado colesterol bueno (conocido como HDL por sus iniciales en inglés) – un nivel menor de 35 mg/dL o elevados los triglicéridos – por arriba de 150 mg/dL
  • Tener el síndrome del ovario poliquístico (conocido como POC, por sus iniciales en inglés) también llamado Síndrome de Stein-Leventhal
  • Haber tenido trastorno de intolerancia a la glucosa (IFG o IGT, por sus iniciales en inglés) en exámenes previos. Esto significa que tuvieron elevación del azúcar a niveles pre-diabéticos anteriormente
  • Tener acantosis pigmentaria, una condición que se caracteriza por la presencia de piel oscura, gruesa y aterciopelada en las áreas flexibles y en los pliegues del cuerpo, como alrededor del cuello o en las axilas
  • Tener antecedentes de enfermedad cardiovascular
En cuanto a los síntomas de la diabetes, los principales que podrías notar son:
  • Visión borrosa
  • Mucha sed
  • Fatiga
  • Micción frecuente (orinar mucho)
  • Hambre
  • Pérdida de peso
  • Heridas que tardan en sanar

Para detectar la diabetes, ...

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sábado, 13 de septiembre de 2014

Cuidando tus heridas si tienes diabetes

Las heridas y la diabetes son enemigos incompatibles, especialmente si ocurren en los pies. El tener una mala circulación en las piernas, las arterias más estrechas y la pérdida de sensibilidad debido a una neuropatía (problema con las terminaciones nerviosas), pueden retrasar la cicatrización, aumentar la posibilidad de infecciones y hasta aumentar el riesgo de perder la pierna. Es importante que sepas como tratar una herida o un rasguño, aunque te parezcan inofensivos, para evitar posibles complicaciones.

Por lo general, un pinchacito en un dedo del pie, una ampolla que sale por el roce de un zapato, o una cortada al afeitarnos, no nos preocupa mucho. Arden un poco, molestan, pero al poco tiempo ni nos acordamos. Si tienes diabetes no puedes darte ese lujo. Conviene que aprendas a tratar esas heridas leves para que evites infecciones y que la herida cicatrice lo antes posible.

Las heridas pueden complicarse en los pacientes con diabetes

La diabetes, además de cambiar la forma en que tu cuerpo produce, controla y utiliza la glucosa, acarrea otra serie de complicaciones que pueden obstaculizar y retardar la curación de las heridas, aunque sean leves. Entre estas se encuentran:
  • Daños en los nervios (neuropatía): los nervios responsables de recibir las sensaciones en la piel pueden estar dañados cuando la diabetes no ha estado controlada. Esto te pone en riesgo de tener menos sensibilidad en los pies, y entonces puedes no te darte cuenta de que tienes una ampolla, una úlcera o una herida hasta que se ésta empeora o se infecta.
  • Un sistema inmunológico debilitado por los niveles elevados de la glucosa (el azúcar) en la sangre, lo que aumenta las posibilidades de que una herida se infecte.
  • Arterias más estrechas, lo que dificulta una buena circulación, que es un factor fundamental a la hora de promover la cicatrización y la curación de las heridas.
Trata la herida sin perder un momento

No importa si es pequeñita, casi un rasguño, si se trata de una herida, dale toda la importancia del mundo. Tu salud está en juego. Esto es lo que tienes que hacer:
  • Sin perder tiempo, deja lo que estás haciendo y trata la herida de inmediato. Mientras más tiempo esperes, más tiempo tienen las bacterias de infectar la herida.
  • Límpiala bien: deja correr agua de la pila sobre la herida para eliminar cualquier suciedad. No uses ni jabón, ni ningún otro producto que pueda irritarla. Aplica una pomada con antibiótico para prevenir infección y cúbrela con una gasa estéril. Cambia la gasa diariamente. Después de que la herida haya cerrado, sí puedes usar jabón para limpiar el área alrededor de la misma. Mantén la herida cubierta para evitar la contaminación y la infección y mantén el área afectada bien humectada. Revisa bien la herida diariamente para buscar cualquier síntoma de infección (enrojecimiento de los bordes, inflamación, pus o dolor).
  • Si notas algunos de los síntomas anteriores, llama al médico. Es preferible que sea él o ella quien determine la seriedad del caso y te recomiende qué hacer. Si la herida se infectó y el doctor te ha rectado antibióticos orales (tomados) o tópicos, aplícalos o tómalos sin falta. Si la infección no responde al tratamiento en casa, será necesario atenderla en un hospital.
  • Si la herida es en la planta de los pies, evita poner presión sobre la misma. Esta es una zona del cuerpo en la que los diabéticos a menudo tienen callos y úlceras. Si tienes una ulcerita o una herida en la planta del pie, eleva la pierna lo más que puedas para que pueda cicatrizar y sanar más rápidamente. Es posible que necesites usar un bastón, una bota especial y hasta una silla de ruedas para evitar que el pie no esté en contacto con el suelo.
  • Dependiendo de como responda la herida y como vaya cicatrizando, quizá necesites visitar al médico regularmente para que la limpie quirúrgicamente, y así elimine la piel y los tejidos muertos para facilitar que sane. Es probable que el doctor envíe muestras al laboratorio para determinar qué hongos o bacterias han causado la infección para poder combatirlos mejor.
Las heridas en los pies son las más peligrosas

Los pies y los tobillos son áreas muy vulnerables en los pacientes de diabetes ya que tienen tendencia a inflamarse lo que retrasa la curación de las heridas. Si la herida se presenta en un brazo, por ejemplo,...

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viernes, 12 de septiembre de 2014

Hipoglicemia y diabetes: ¡ten cuidado!

Los niveles bajos de azúcar en la sangre, conocidos como hipoglicemia, afectan a las personas que tienen diabetes. Cuando este “bajón” no se trata a tiempo puede traer consecuencias graves para tu salud. ¿Cómo puedes reconocer cuando tu azúcar se baja y qué debes hacer para estabilizarla? En Vida y Salud te contamos qué puedes hacer.

El diagnóstico de diabetes se asocia generalmente con niveles elevados de azúcar en la sangre. Pero lo cierto es que a las personas diabéticas la glucosa o azúcar les puede fluctuar a extremos muy bajos también. A esto se le conoce como “hipoglicemia o hipoglucemia diabética” y ocurre cuando hay demasiada insulina en tu sangre y no tanta azúcar o glucosa.

¿Cuál es la causa de que se bajen los niveles de la glucosa en la sangre? Puede ser que te hayas excedido en la dosis de insulina o de medicamentos, que no hayas comido suficiente, que hayas hecho ejercicio sin haber comido, que hayas tomado alcohol o que, por alguna circunstancia, te hayas saltado una comida.

Cuando la glucosa en la sangre se baja a niveles inferiores a 60 o70 mg/dl, aparecen síntomas ante los cuales debes estar muy atento, porque si no los tratas puedes caer en un coma diabético (alteración de la consciencia que pone en peligro tu vida), lo cual es considerado una emergencia médica.

¿Cuáles son los síntomas de la hipoglicemia diabética? A continuación te enseño una lista. Es importante que también tus seres queridos estén familiarizados con estas señales de alerta en caso de que tú no puedas tomar control de la situación:
  • Mareo
  • Temblores
  • Sudoración
  • Hambre
  • Irritabilidad
  • Ansiedad o nerviosismo
  • Pulso acelerado
  • Dolor de cabeza
Estos son los síntomas iniciales, pero existen otros más severos:
  • Debilidad muscular
  • Dificultad para hablar
  • Visión borrosa
  • Confusión
  • Somnolencia
  • Convulsiones
  • Pérdida de la consciencia
También existen síntomas de la hipoglicemia diabética que pueden presentarse durante la noche:
  • Sudoración excesiva
  • Pesadillas
  • Irritabilidad, sensación de cansancio y confusión al despertar.
Cuando los niveles de glucosa se bajan demasiado, debes tomar o comer algún carbohidrato (azúcar) tan pronto sientas los primeros síntomas. Si no tomas acción, tu glucosa puede bajar a niveles peligrosos (30-40 mg/dl). Acá te menciono qué puedes hacer para que tu glucosa regrese a sus niveles normales nuevamente:

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jueves, 11 de septiembre de 2014

¿Qué quiere decir que tienes problemas con la tiroides?

Es común escuchar a las mujeres quejarse de problemas de la tiroides. Algunas dicen que han subido de peso por la tiroides, y otras dicen que han perdido peso por la misma causa. ¿Es posible? ¡Sí! Sigue leyendo para que entiendas por qué esta glándula puede causar efectos tan contrarios en las mujeres.

Para comenzar, es necesario saberqué es la tiroides. Es una glándula que se encuentra ubicada en el cuello y que produce hormonas para regular tu metabolismo. Es decir, la tiroides, entre sus funciones, regula la manera en que asimilamos los alimentos que consumimos para obtener sus nutrientes y la energía que necesita el cuerpo.

Cuando tienes problemas con la tiroides, el metabolismo se altera y por eso puede hacerte adelgazar o engordar. Pero todo depende de cómo se afecta, pues puede suceder de dos maneras diferentes.

Hipotiroidismo

Así se llama cuando la glándula tiroides produce menos hormonas de lo normal. El prefijo “hipo” viene del griego que se refiere a bajo o insuficiente. Cuando se tiene hipotiroidismo, tu metabolismo también se vuelve lento y no procesa los alimentos como debería pues le falta energía. Aunque generalmente puede no haber síntomas al principio, algunos que pueden aparecer con el tiempo dependiendo de la severidad incluyen:
  • Aumento de peso
  • No se tiene suficiente energía y cansancio
  • Se siente más frío de lo normal
  • Mala memoria y depresión
  • Estreñimiento
  • Periodos menstruales más fuertes de lo normal
  • Retención de líquidos
  • Piel seca
  • Ronquera
  • Elevación de los niveles de colesterol en la sangre
  • Dolor y debilidad en los músculos
Hipertiroidismo

Por el contrario, cuando la tiroides se vuelve hiperactiva, produce más hormonas de las necesarias y acelera tu metabolismo. Eso te puede producir los siguientes efectos:

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miércoles, 10 de septiembre de 2014

Qué preguntarle a tu ginecólogo

Seguro que no faltarías ni a una cita de negocios, ni a un almuerzo con una amiga de la infancia y mucho menos a una salida con tu pareja. Igual de importante debe ser para ti el compromiso anual de visitar a tu ginecólogo. Aprovecha al máximo ese tiempo con el especialista para preguntarle todo lo que te preocupe sobre tu salud.

Probablemente la consulta de tu ginecólogo no sea el lugar al que deseas ir con más frecuencia, pero aun así, ésta es una cita a la que no debes faltar nunca: en ella el doctor te hará un examen pélvico y de los senos, tomará una muestra para la prueba del Papanicolau y discutirá contigo el método anticonceptivo que más te convenga.

Además de estos procedimientos de rutina, aprovecha la cita para hacerle cualquier pregunta que te preocupe sobre tu estado de salud. Ten presente que no existen preguntas tontas, sólo son tontas las que no se hacen. Por ejemplo:
  • ¿Por qué mi período menstrual es tan irregular? Puede deberse a varias razones y habrá que ir descartándolas hasta encontrar la causa precisa. De vez en cuando, el ciclo menstrual puede fluctuar debido a:
  1. aumento o pérdida significativa de peso o exceso de ejercicio
  2. aumento del estrés
  3. lactancia
  4. dar a luz o tener un aborto espontáneo
  5. abuso de la cafeína
  6. Aunque estos factores son comunes y se pueden tratar, consulta siempre con tu médico en caso de saltarte uno o varios ciclos para estar seguros de la causa en tu caso particular.
  • ¿Por qué tengo dolor al tener relaciones sexuales? Tienes que ser específica al explicar cómo y cuándo te duele. ¿Sientes presión o dolor en el momento de la penetración, a la entrada de la vagina? Entonces puede deberse a falta de lubricación vaginal, a una inflamación o infección en la vulva, a espasmos vaginales involuntarios (se conocen como vaginismo), una reacción a algún tipo de medicamentos o como resultado de lesiones por accidentes o por cirugía de la pelvis. Si el dolor es más profundo, las causas varían desde una endometriosis, hasta fibromas, un prolapso uterino o quistes en el ovario. Si no se encuentra una causa física, también pueden entrar en juego ciertos factores psicológicos como: ansiedad, depresión, estrés o traumas que hayan podido dejar relaciones de abuso sexual o emocional. Que no te de vergüenza. El o la ginecóloga te ayudará a encontrar y a resolver la causa de ese dolor para que puedas volver a disfrutar de tu relación sexual de una forma placentera.
  • ¿Por qué tengo calores y sofocos? Muchas mujeres los experimentan en algún momento y no siempre tienen que deberse a la perimenopausia o a la menopausia. Pueden deberse a otras condiciones como un problema con la tiroides.
  • ¿Cuándo debo hacerme mi primera mamografía? Esta es una de las principales preguntas que toda mujer debe hacer. Por lo general, se recomienda que las mujeres de 40 años en adelante se hagan una mamografía cada uno o dos años. Pero si en tu familia ha habido antecedentes de cáncer del seno, es recomendable que empieces antes a chequearte o con más frecuencia. Cada caso es diferente. Sigue las recomendaciones de tu ginecólogo(a).
  • ¿Es normal tener flujo vaginal? Por supuesto que sí. El flujo vaginal arrastra afuera las células que van muriendo en las paredes de la vagina y es la forma natural del cuerpo de mantenerla limpia y saludable. Cuando es normal es de color claro o blancuzco y no tiene olor. Si aumenta de intensidad, cambia de color, tiene mal olor o sale sanguinolento, consulta con tu doctor. Es posible que se trate de una infección, ya sea por hongos, o por bacterias. También puede deberse a una enfermedad transmitida sexualmente. En estos casos, hay tratamientos efectivos, pero debes atenderla lo antes posible.
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martes, 9 de septiembre de 2014

El virus de ébola: lo que debes saber

El brote más reciente del virus ébola, que desde marzo azota sin descanso el África Occidental ha causado ya unas 1,176 víctimas, según las últimas cifras oficiales. Con una tasa de mortalidad del 53 por ciento en los casos actuales, y sin vacuna ni tratamiento efectivo para detenerlo, se ha convertido en una de las enfermedades más letales del mundo y una emergencia internacional. ¿Cuánto sabes sobre este virus o de su propagación? Entérate aquí.

Seguramente habrás visto en los noticieros y en los periódicos continuamente reportes sobre el brote más reciente de ébola en África Occidental, específicamente en Guinea, Nigeria, Liberia y Sierra Leona. No es la primera vez que el virus afecta a la población del continente africano – aunque es la primera vez que aparece en esa zona- sólo que previamente los brotes fueron menos extensos y se pudieron contenerse con más facilidad. El brote de este año, que comenzó en marzo, debido a la escasez de medios y de infraestructura médica entre otros factores, ha sido el más extendido y mortal que se haya registrado hasta la fecha.

¿Qué es el ébola?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ofrece datos interesantes sobre este virus cuya fama ha ido creciendo recientemente.
  • El virus del ébola es uno de tres géneros que pertenecen a la familia de los Filoviridae (filovirus).
  • La infección con el virus, anteriormente conocida como fiebre hemorrágica por ébola, es una enfermedad severa y a menudo mortal en los humanos. La tasa de mortalidad puede alcanzar hasta el 90 por ciento.
  • Se aisló por primera vez en 1976, año en que se produjeron dos brotes simultáneos: uno en Nzafra, Sudán y el otro en Yambuku, República Democrática del Congo, en una aldea cercana al Río Ébola y de ahí se deriva desde entonces su nombre.
¿Cómo se transmite?

El portador natural del virus del ébola es un murciélago de la familia de los Pteropodidae, pero también se ha encontrado en otros animales como los puercoespines, los primates y los antílopes salvajes. De los animales el virus pasa a los humanos, entre los que comienza a propagarse por contacto directo, a través de las mucosas o heridas en la piel, con los líquidos de la persona infectada (sangre, orina, saliva, heces fecales y otras secreciones), o a través de objetos que han sido contaminados con el virus. Al cuidar a una persona infectada con síntomas (un familiar o un proveedor de salud sin la protección adecuada). Al preparar a alguien para un entierro o enterrar a alguien que falleció por el virus del ébola si no se tiene la protección correcta.

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Me siento una pelotita en el seno, ¿será cáncer?

Los quistes, abultamientos y pelotitas que aparecen en los senos son muy comunes. Pero es lógico que las mujeres se asusten cuando los detectan, ya que en algunos casos, pueden tratarse de cáncer. Lo importante es detectarlos a tiempo y acudir al médico inmediatamente para encontrar la causa que los produce, descartar la posibilidad del cáncer, o empezar a combatirlo sin demora.

Cuando Clara vino a verme al consultorio estaba muy asustada porque había encontrado un pequeño bulto en la mama izquierda y enseguida pensó que era cáncer. Su madre tuvo una experiencia similar unos años antes y no quería que la historia se repitiera con ella.

Si algo así te ocurre a ti, al igual que le he dicho a Clara, ¡no te asustes! Posiblemente se trate de un quiste benigno u otro tipo de abultamiento que no tenga que ver con el cáncer. Eso no significa que no debas actuar de inmediato. Al contrario, es muy importante que visites a un ginecólogo(a) (él o la especialista en el sistema reproductor femenino) o a un especialista en mamas (que generalmente son cirujanos, pero no quiere decir que te van a operar), para que evalúe de qué se trata y descarte la posibilidad de que sea algo serio.

Los quistes son, tal como te hemos contado en otro artículo de vidaysalud.com, pequeños bultos llenos de líquido que se forman cuando se bloquean las glándulas mamarias. Si bien pueden causar molestias y un poco de dolor, la mayoría de ellos no son cancerosos, en especial cuando la mujer está en edad fértil.

Algunos quistes son tan pequeños que no los puedes ver ni sentir, y solamente se detectan mediante una mamografía, otra razón más para que no dejes de hacerte este examen cuando te lo recomienda tu médico. En otras oportunidades, los quistes aumentan suficientemente de tamaño como para detectarlos mediante un examen manual del seno.

Generalmente, los quistes aumentan de tamaño y pueden doler un poco unos días antes de la menstruación, durante el síndrome premenstrual (SPM), y éste es el momento en que los puedes identificar más fácilmente. Esto se debe a que, debido a los cambios hormonales, se tiende a retener líquido antes del período menstrual. Después de que se termina tu período, los quistes vuelven a su tamaño normal y ya no están tan sensibles. Cuando hay muchos, repartidos por todo el seno, se les llama senos fibroquísticos. En estos casos, también estos bultitos son benignos.

Pero los quistes no son los únicos que pueden producir abultamientos en el seno. Estos puede aparecer por otras causas, entre ellas:
  • Fibroadenomas: son tumores firmes y sólidos, que por lo general no duelen y son más frecuentes en mujeres a partir de los 30 o 35 años. A veces, crecen rápidamente durante la adolescencia o los embarazos.
  • Infecciones o lesiones: Pueden ser provocadas por los modernos piercings, o mientras la mujer amamanta al bebé. A veces, la succión del bebé forma pequeñas grietas alrededor del pezón, por donde las bacterias pueden ingresar y provocar infecciones. Si se bloquea uno los conductos de leche se produce una mastitis, una inflamación dolorosa del seno.
  • Traumas o golpes al seno: Un golpe en el seno, puede formar un hematoma, o dañar el tejido grasoso de la mama, formando entonces un bulto o necrosis (muerte) del tejido adiposo (de grasa).
Aunque, como ya has visto, abundan las causas para la formación de bultos no cancerosos, pero no debes bajar la guardia, porque hay casos en que el abultamiento sí puede deberse a un crecimiento de tipo maligno (un cáncer). Aunque sin que te angusties, en cuanto detectes algo irregular en los senos, debes consultar a tu médico de cabecera o a un especialista para descartar la posibilidad de cáncer.

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lunes, 8 de septiembre de 2014

Quistes en los senos

Si escuchar la palabra “quiste” te genera miedo automáticamente, entonces te va a dar pánico cuando encuentres alguno en tus senos. No te preocupes, los quistes en los senos son muy frecuentes y la mayoría son benignos.

Si tienes entre 30 y 50 años, es muy común que encuentres uno que otro quiste en tus senos. Los quistes son pequeños bultos llenos de líquido que se forman cuando se bloquean las glándulas mamarias.

Algunos son tan pequeños que no los puedes ver ni sentir, pero la mayoría los descubres cuando sientes una bolita que puede ser suave o firme adentro de tu seno, o cuando sobresalen. Generalmente los quistes aumentan de tamaño y pueden doler un poco unos días antes de la menstruación, durante el síndrome premenstrual –SPM-, y este es el momento en que los puedes identificar más fácilmente. Después de que se termina tu período, los quistes vuelven a su tamaño normal y ya no están tan sensibles.

Es normal que te asustes al sentir un bulto extraño en alguno de tus senos. Pero generalmente no son motivo de preocupación ya que típicamente los quistes son benignos, y muchos se deshacen solos con el tiempo. Incluso puedes estar tranquila si llegas a sentir muchos quistes al mismo tiempo; a esto se le llama senos fibroquísticos que es una condición también bastante común y normal.

Los quistes casi nunca necesitan tratamiento a menos que sean muy grandes y te molesten o te duelan demasiado. En esos casos tu ginecólogo puede drenarlos usando una aguja muy delgadita. Si definitivamente un quiste está creciendo más de lo normal o provocándote mucho dolor e incomodidad, puede ser extirpado con una operación, pero esto sucede rara vez. Y para los síntomas, aunque se desconoce el mecanismo preciso, se piensa que el disminuir el consumo de cafeína (incluyendo el chocolate) puede ayudar; también se recomienda limitar el consumo de sal para retener menos líquidos y podrías probar tomar el aceite de onagra (primrose oil en inglés) que se vende sin necesidad de receta y que proporciona ácido linoléico.

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domingo, 7 de septiembre de 2014

¿Cuánta agua debo tomar al día?

Muchas personas se preguntan si es cierto aquello de que debemos tomar 8 vasos de agua al día para mantenernos hidratados y saludables. En este artículo encontrarás respuestas a la pregunta de cuánta agua debes tomar en el transcurso del día. En Vida y Salud nos preocupamos porque te mantengas hidratado.

Si le preguntas a cualquier persona, te responderá al instante y casi como si fuera la palabra sagrada. ¿Cuánta agua debes tomar al día? “8 vasos”, te va a decir. Inténtalo. Todo el mundo parece conocer esta máxima de sabiduría popular. Con tanta seguridad todos repetimos esto, que falta preguntarse si en realidad es lo que necesitamos para mantenernos hidratados y estar sanos.

De hecho, se dice que este consejo de tomar 8 vasos de agua al día, puede ser el producto de una mala interpretación. Al parecer en los años 40, la Academia Nacional de Ciencias recomendó que se tomara un mililitro de líquido por cada caloría que consumíamos. Haciendo las matemáticas, esto equivale a casi 8 vasos de agua para una dieta de 2,000 calorías. Pero la Academia Nacional de Ciencias fue clara en recomendar que esta cantidad de líquidos podía provenir también del líquido que contienen los alimentos. Además, no todas las personas necesitan consumir 2,000 calorías al día.

En respuesta a la eterna pregunta de cuánta agua se debe tomar al día, en el 2008, un estudio encontró que los famosos 8 vasos de agua al día en realidad no tienen poderes mágicos sobre la salud. Por lo menos, no tienen efectos comprobados científicamente. Stanley Goldfarb, un médico y profesor de medicina de la Universidad de Pensilvania en Filadelfia lo resumió así: “No hay una evidencia clara de los beneficios de tomar mucha agua”, y agregó: “Tampoco hay una evidencia de que no tenga beneficios”. Es decir, que aún no hay nada científico que compruebe ninguna de las dos teorías.

Entonces, en resumidas cuentas, con tantos hallazgos que parecen contradecirse, ¿cuánta agua debes tomar al día? Para entender bien, hay que primero detenerse a analizar la importancia del agua en nuestro organismo.

El agua es el principal componente químico de nuestro cuerpo y representa cerca del 60% del peso corporal. Cada célula y cada sistema de tu organismo depende del agua: ya sea para transportar nutrientes, eliminar toxinas o para mantener hidratados ciertos órganos y tejidos. Si no tomas agua, te da sed, que es una señal de que tu cuerpo se está deshidratando, es decir, que está perdiendo el agua que necesita para poder cumplir con todas las funciones vitales.

Cada día, pierdes agua a través del sudor, de la orina, de la respiración y de las heces fecales. Por eso debes estar reemplazando constantemente el agua que pierdes. Pero ¿Cómo saber cuánta agua necesitas? Esto también depende de cada persona: de su estilo de vida, de su actividad física y de los factores ambientales como el clima. En general, los médicos sí recomiendan entre 8 y 9 vasos y fue así como llegaron a calcular esta cifra:

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sábado, 6 de septiembre de 2014

¿Qué debo comer para bajar el colesterol?

Los productos derivados de animales, como la carne, los huevos y los lácteos, son algunas de las principales fuentes de proteínas en nuestra dieta. Sin embargo, en algunos casos es conveniente limitar el consumo de estos alimentos o elegir versiones bajas en grasa. Esto es especialmente importante si tienes elevado el colesterol “malo” en la sangre, ya que entre otros problemas, las grasas animales aumentan el riesgo de sufrir de un ataque cardíaco. Sigue leyendo para ver qué es lo que debes comer para reducir el colesterol “malo” en tu cuerpo.

El colesterol es una sustancia que el cuerpo necesita para funcionar adecuadamente, pero debe mantenerse dentro de ciertos rangos considerados normales para mantenernos sanos. Existen dos tipos principales de colesterol: uno es denominado “malo” o LDL (del inglés low-density lipoprotein) y el otro “bueno” o HDL (del inglés high-density lipoprotein). Este último protege a las arterias de que se desarrolle la aterosclerosis (endurecimiento de las arterias), por eso es bueno tener niveles altos del HDL. Por el contrario, el tener niveles elevados de LDL está asociado a un riesgo mayor de sufrir enfermedades cardíacas e infartos.

Si bien es cierto que la elevación del colesterol “malo” puede deberse a causas genéticas y en ocasiones es necesario tomar medicinas para disminuirlo, es igualmente cierto que nuestros hábitos, me refiero a la dieta y a nuestro nivel de actividad física, pueden afectar el nivel de colesterol que tenemos. Por eso, muchas veces es posible disminuir el nivel del LDL simplemente mejorando ciertos hábitos.

Entonces, si tienes problemas con niveles elevados del colesterol en tu sangre y tu médico te ha recomendado que lo bajes ¿Qué alimentos deberías evitar? Empieza por reducir los de origen animal. En este grupo se encuentran lascarnes (especialmente las rojas), los huevos (aunque puedes comer las claras) y los derivados de la leche (aunque puedes comer los productos lácteos bajos en grasa o descremados). Los alimentos que contienen grasas trans, como las botanas, los pasteles y los dulces, también elevan el LDL. Por otro lado, los vegetales aportan bajos niveles en colesterol así como los cereales integrales, ricos en fibra. Desde luego, también es importante cómo los cocinas. Por ejemplo:

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viernes, 5 de septiembre de 2014

El arándano – poderoso aliado para combatir la grasa

No es un detergente de última generación para lavar los platos, pero su efecto es similar: elimina la grasa. En este caso, la del cuerpo, que es la que favorece la aparición de enfermedades cardiovasculares y diabetes. Se trata del arándano (blueberry), un fruto que, al igual que otras bayas, puede servir para mucho más que complementar las recetas de repostería. Sus propiedades lo convierten en todo un superhéroe ya que además de reducir la grasa, ayuda a destruir microbios, combatir infecciones y a prevenir la formación de tumores.

¿No te animas a comerlo?

Te estarás preguntando: “¿Cómo es que un fruto tan pequeño puede resultar tan beneficioso para la salud?” La respuesta está en unos compuestos químicos muy abundantes en el arándano y muchas otras frutas llamados polifenoles. Sus aportes a la salud han sido motivo de estudio y los resultados del mismo presentados en un congreso de Biología Experimental de la Sociedad Americana de Nutrición, celebrado en Washington, Estados Unidos.

Los investigadores observaron el efecto de los polifenoles a nivel molecular en los tejidos del ratón y comprobaron que reducían la diferenciación de las células no especializadas en adipocitos (las células grasas). En otras palabras: frenaban la formación del tejido graso.

Uno de los aspectos más prometedores de este trabajo es que, entre más cantidad de polifenoles se les daba a los roedores, mayores eran los efectos. Así, la dosis más baja produjo una reducción de tan sólo un 27% del contenido graso, pero este porcentaje subió al 73% cuando se aplicó la ración más alta. Sin embargo, los responsables del estudio advierten que los resultados son todavía preliminares y es necesario confirmar sus efectos en los humanos.

El poder de los arándanos para combatir el sobrepeso y la obesidad ya se conocía, así como lo que representan los polifenoles, pero todavía no se sabe exactamente cómo se produce, qué dosis se recomienda o qué personas pueden beneficiarse en mayor medida.

Antioxidantes

Los especialistas en nutrición tienen muy presente el papel preventivo de estos componentes vegetales. Afirman que al comerlos, se disminuye la oxidación que ocurre en el organismo a través de los procesos del metabolismo...

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jueves, 4 de septiembre de 2014

Pastillas anticonceptivas: mitos y realidades

Aunque muchas mujeres tomamos la “píldora”, como comúnmente se le llama a las pastillas anticonceptivas, todavía tenemos dudas sobre cómo funcionan, qué tan efectivas son y cómo usarlas correctamente. Con tanta información circulando sobre las pastillas anticonceptivas, es normal que haya mucha confusión.

Mito: Todas las pastillas anticonceptivas son iguales

Realidad: No. Las pastillas anticonceptivas para ciclos de 28 días son las más comunes, con 21 días de pastillas activas y 7 días de descanso o pastillas inactivas que se llaman “placebo”. Pero también existen otras, como las de ciclo extendido para 91 días (84 días de pastillas activas y 7 días de placebo) como Seasonale y Seasonique, y las que duran todo un año como Lybrel. O las mini-píldoras, que no contienen estrógenos como las demás, sino solamente progesterona.

Además, cada marca de pastillas anticonceptivas tiene una composición diferente, es decir, diferentes dosis de cada hormona. Y así como una composición puede funcionarte a ti, algunas mujeres necesitan otra combinación o pastillas de dosis más alta o más baja. Consulta con tu ginecólogo sobre cuáles son las pastillas anticonceptivas más recomendables para ti.

Mito: Todas las mujeres pueden o deben tomar pastillas anticonceptivas.

Realidad: No. Aunque una gran mayoría de las mujeres puede tomarlas desde que inician su vida sexual hasta la menopausia, no son recomendables para las mujeres mayores de 35 años que fuman, o para las mujeres que han tenido coágulos de sangre, enfermedades del corazón o del hígado, cáncer del seno o cáncer cervical.

Mito: Son 100% efectivas para prevenir el embarazo

Realidad: No, pero casi. Cuando las pastillas anticonceptivas se toman correctamente, son efectivas en un 99.9%. Pero puedes correr riesgo de quedar embarazada si llevas menos de un mes tomándolas, si olvidas tomarlas durante dos días seguidos, o si tomas algún medicamento que reduzca sus efectos, como sucede con el antibiótico rifampin usado como uno de los tratamientos de la tuberculosis.

Mito: cuando dejamos de tomar las pastillas en la semana de descanso, ovulamos.

Realidad: No inmediatamente. Las pastillas anticonceptivas ayudan a prevenir el embarazo a través de hormonas: estrógenos y progesterona. Éstas imitan el ciclo de menstruación haciendo que nuestro cuerpo no produzca naturalmente las hormonas que nos hacen ovular o menstruar. Por eso, no es cierto que cuando dejamos de tomarlas durante los 7 días de descanso entre un paquete y otro, ovulemos y menstruemos inmediatamente. Lo que tenemos es un sangrado vaginal como reacción a la falta de hormonas. Pero en realidad tu cuerpo necesita aproximadamente dos semanas para volver a producir las hormonas y volver a ovular naturalmente.

Mito: Si olvido tomarla por unos días, puedo retomarlas fácilmente.

Realidad: Todo depende. Si olvidaste tomar la píldora por uno o dos días, puedes continuar tomando dos pastillas diarias hasta ponerte al día. Pero si olvidaste tomarla por más de dos días, lo mejor es que inicies un nuevo paquete. No hay problema, sólo alterará tu ciclo, pero no afectará tu salud. Sin embargo, si decides tener relaciones sexuales justo en esos días, debes protegerte con algún otro método por un par de días pues tu cuerpo probablemente empezó a reaccionar como si no estuvieras tomando más hormonas.

Si quieres saber más, infórmate sobre los efectos secundarios y riesgos de las pastillas anticonceptivas. Y desde luego, no dudes en consultar con tu médico.

Tomado de Vida y Salud